viernes, 25 de noviembre de 2011

Algunos cuentos chinos

Aquí podéis leer algunos de los cuentos chinos que habéis escrito a partir de la actividad del mismo nombre:

Un nuevo y delicioso té
Érase una vez un hombre que se llamaba An Yanshi, con 44 años de edad, vivía en el sur de China, en un pueblo llamado Abusinbel, conocido generalmente por sus altos bosques y sus animales.
An Yanshi estaba tumbado en la cama, aburrido y no sabía qué hacer. Entonces tenía sed y pensó en prepararse un té, pero estaba aburrido ya del mismo té todos los días. Él dijo que con los años que tenía había vivido y aprendido muchas cosas. Pensó que él mismo podría fabricar un té mucho más bueno, rico y distinto. Estuvo toda la tarde pensando en lo que podría hacer. Y por fin tuvo claro cómo lo iba a hacer y pensó que lo haría con los excrementos de los osos panda que había por los bosques de su pueblo.
An Yanshi consideraba que, debido al peculiar sistema digestivo del oso panda, el excremento producido sería muy rico en fibras y en nutrientes. Y se puso a fabricar el nuevo té. Cuando lo tuvo preparado, lo probó y tenía un sabor exquisito y un aroma muy especial.
Pensó que era algo fenomenal, algo maravilloso y todo el mundo lo querría probar. Dijo que quien lo quisiese tendría que pagar 80.000.000.000$. Sólo la gente que tenía mucho dinero pudo probarlo. Con el paso de los años, fue bajando el precio y ya todo el mundo se lo podía permitir. Ese té era algo maravilloso.
Y se le puso al té de nombre  An Yanshi, en honor a su creador.
Guillermo Jurado 1º B

El Espíritu de la Navidad
En la cabalgata de Reyes Magos de 2010, sucedió un grave imprevisto. El Rey Baltasar lanzó a una vecina un caramelazo, lo que la enfadó y mucho.
La vecina, al día siguiente, se presentó en casa del rey diciéndole que como no le pagara por el daño causado, destrozaría la Navidad por siempre. El Rey, enfadado, fue a la policía y le dijo que no tenía culpa de nada y que tenía dos importantes testigos: Melchor y Gaspar. Pero aquella vecina, a la que no le gustaba la Navidad y que sólo quería sacar provecho de la situación, decidió seguir adelante y poner una denuncia. Ésta llegó al Juez, que no entendía nada de nada y hasta ¡pensó que era una broma!. Escuchó a la indignada vecina, tomó declaración a varios testigos y redactó su veredicto: Baltasar es inocente. Y añadió: "no puedo creer que alguien que me hace regalos cada año se dedique a agredir a la gente en las cabalgatas". También manifestó la inexistencia de una dirección postal de sus Majestades los Reyes, a los que sólo vemos un día en enero.
Los Reyes, contentos por la decisión judicial, subieron en sus coches mágicos a los policías, al juez y ¡a la vecina!. Volaron por el cielo, repartieron juguetes a los niños e hicieron feliz a esa pobre mujer, que dijo que a partir de ese día intentaría disfrutar de la Navidad y  no se enfadaría si un Rey le tiraba un caramelo.
María Jesús 1ºC

Día sin compras
Érase una vez unos ecologistas y una ONG que reflexionaron sobre el despilfarro y sobreexplotación de los recursos naturales.
Ese día fue el mismo que el Día Internacional contra la Violencia de Género y mucha gente no se enteró porque fueron a concentraciones.
En fechas de Navidades, fiestas, celebraciones, la gente se gastaba mucho dinero, compraba por comprar cosas que no les hacía falta. Por ejemplo, una mujer se compró tres pares de zapatos sólo porque estaban en rebajas.
La ONG y los ecologistas pensaron que esto tenía que acabar. Teníamos que razonar y pensar que esto no podía seguir así. El despilfarro y la sobreexplotación es muy difícil de controlar pero poco a poco la gente acabará con esto, se dará cuenta de que el dinero se acaba y de que tenemos que mirar por él. Hacer un día sin compras para que nadie ese día compre nada. Con esto la gente se dio cuenta de que en estos tiempos no se puede tirar el dinero porque hay mucha gente necesitada que no tiene ni para comer.
María Medrán  1ºC